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Curiosidades

Dichos de origen militar

Disparar a Mansalva

Se trata de una abreviación de la expresión militar “disparar a mano salva”, que significaba disparar con seguridad y sin ningún peligro para el que dispara. A día de hoy se utiliza principalmente con el significado de “en abundancia”.

Perder los estribos

Frase que proviene de las antiguas expresiones de Caballería. Los estribos son los apoyos de los pies del jinete cuando está montado. Si se pierden los estribos, se pierde el modo en el que el jinete se sujeta al caballo de forma seguirá y el cuerpo queda sin control sobre la montura.

Actualmente, la expresión equivale a perder el control sobre uno mismo.

Vete a la porra

Tiene su origen en la forma de regular los castigos en el Ejército. La porra era el bastón que portaban los tambores mayores, subalternos que se encargaban, entre otras cosas, de regular los arrestos de los soldados. El bastón era clavado en el centro del campamento, y cuando un mando quería corregir la falta de un soldado le mandaba “a la porra”, donde debía esperar hasta que se decidiese el castigo correspondiente.

Actualmente, es una expresión que se utiliza para despedir con malos modos a alguien que nos ha contrariado.

Irse por los Cerros de Úbeda

Poco antes de comenzar el enfrentamiento entre el ejército cristiano del Reino de Castilla con los Almohades, uno de los comandantes de Fernando III, Alvar Fáñez, se separó del grueso del ejército y apareció una vez que la contienda había terminado con la victoria cristiana. Cuando el rey le preguntó dónde había estado, Fáñez le respondió que se había perdido “por los cerros de Úbeda”.

Actualmente, la frase se utiliza como sinónimo de divagar, alejarse del tema central de la conversación.

Pesetero

En la Primera Guerra Carlista, Isabel II pagó con monedas –que tenían la inscripción de una peseta- a quienes lucharon en contra del pretendiente carlista. Quienes recibieron estas monedas recibieron el nombre de “peseteros”.

En 1868, el ministro de Hacienda, Laureano Figuerola, firmó el decreto por el que se implantaba la peseta como moneda nacional.

Me importa un pito

El pífano o el «pito» era el chico que tocaba tal instrumento en el ejército. Su paga era muy baja. Por lo tanto, cuando utilizamos la expresión «me importa un pito» damos a entender que le damos muy poco valor al asunto.

Cambiar de chaqueta

Frase muy antigua del siglo XVII que se refiere “al que deja el bando propio y se pasa al del contrario o toma otro partido distinto al que antes defendía”.

Está relacionada con la milicia y las guerras religiosas que se produjeron en Europa entre católicos y protestantes. Las casacas que llevaban unos y otros se diferenciaban por el color y las cruces, mientras que los forros eran todos similares. Así cuando les convenía, según las dificultades de los combates, las tropas daban la vuelta a las casacas (hoy tiene la denominación de chaqueta) e iban trampeando hasta salir del apuro, llegando a combatir contra sus correligionarios y a favor del otro bando.

Camarada

Su origen proviene de cuando los Tercios tenían que prolongar su estancia en algún lugar. Entonces se reunían en grupos de unos ocho o diez soldados para hacer camarada o camareta.

Así lo explica un documento de la época: “Hacen la camarada, esto es, se unen ocho o diez para vivir juntos dándose entre ellos la fe o juramento de sustentarse en la necesidad y en la enfermedad como hermanos”.

Al enemigo que huye, puente de plata

Este dicho hace referencia a que conviene facilitar la huida del enemigo que nos molesta para librarnos de él sin tener que llegar a combatir. Esta frase militar se le atribuye a Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como “El Gran Capitán” 81453-1515).


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